-Soy yo la que río de tus payasadas, la que intenta que la conversación, no tenga final, la que se pone celosa a la mínima, la que llora cada vez que estás mal, soy yo. Y es que nunca encontrarás a nadie parecido en lo más mínimo a mí, nunca, serán mejores o peores pero nunca como yo. Si algún día me voy, recuerda que fuistes tú quien me dejo ir, y que si por mí fuera me quedaría ahí, a tu lado, dandote el mejor abrazo nunca experimentado.
También seguirá existiendo ese rincón en mi habitación, tu rincón, y el sitio en mi cama? No se moverá, permanecerá ahí, seguirá siendo tuyo.
Yo? Tal vez, me aleje, pero siempre estaré ahí como una amiga, nunca volveré a ser algo más.
Duele reconocer que muchas veces las emociones se agotan al mismo tiempo que las agujas del reloj giran.
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