Salir, beber, el rollo de siempre, meterme mil rayas, hablar con la gente, llegar a la cama y... ¡Joder, que guarrada sin ti! Voy que ni toco el suelo y espanto hasta a las nubes, no sé si son tus besos o este tripi que me sube.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Att: La que un día se perdió bajo tus sábanas, y desde entonces no quiso volver a despertar.
Soy una chica poco formal, a veces con malas maneras, soy terca, cabezota, soy poco para todo lo que esperan de mí, soy muy sincera y lanzada, soy de las que actúan sin pensar, soy de las que las palabras se le escapan de la boca, me cuesta medirme, estoy un poco chiflada, creo que es la locura de estar viva, que me envuelve, y me desata, creo que vivo un mundo que viaja demasiado deprisa, para lo lento que avanza el reloj, estoy de acuerdo con la frase: "vive cada día como si fuera el último, porque algún día tendrás razón"; y es así, vive cada momento con la máxima felicidad, vive como si tu vida dependiera de ello, vive al límite de las normas, vive enamorada. Y es que el amor, ese dulce y melancólico sentimiento hace que la vida tengo un sentido, hace que las sonrisas no sean sin más, hacen que las lágrimas merezcan la pena, hace que veamos un cielo más azul, que pintemos las estrellas más brillantes, nos vuelve estúpidos y a la vez, totalmente incoherentes, pero es que amar se basa en eso, en perder toda razón, en abandonarte a la nada, en caer al vacío, en no esperar nunca tocar fondo, en no querer jamás, volver a tocar el suelo con la punta de un pié. Todo el mundo accede a perderse, a caer rendido, a tocar el cielo con las manos. Todo el mundo accede a amar y a ser amado. Soy yo, con mis mayores defectos, con mis peores carencias, las que más te ama, la que más te anhela.
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