Has dibujado mis mayores sonrisas, y mis lágrimas más fieles. Te lo mereces todo. Gracias por perder el tiempo en mí, por parar los relojes en las horas más bonitas. Perdona por haberte olvidado, pero es que los días pasan y la soledad aterra. Un año más puedo decirte que fuiste lo mejor, que dedicarte dos años de mi vida no fué perder el tiempo, y si lo fué que se joda el tiempo, tú has sido mi vida, la más preciada, tú fuiste mis sueños en color, mientras el mundo seguía en blanco y negro. ¡Felicidades! Has crecido, no madurado, por que eso lo hacen las frutas, hoy puede ser algo importante para mí, como ayer, y como mañana, un día en el que respirar algo más de aire. Pero te quiero, te amo, te quise y te ame. Volvería a hacerlo, volvería a los amores platónicos y a las inocencias de niña pequeña. Volvería a ti. Siempre volvería, siempre y nunca. Porque he aprendido muchas cosas, a perder y a dejarme perder, a llevar el rumbo y a perder la cordura, he aprendido, tú me enseñaste y yo obvie que sabías de que hablabas, pero obviar no es una razón firme a la que agarrarse. Ambos tenemos conciencia de que esta lloviendo, y no es que hayamos salido a empaparnos de lluvia nocturna, no, lo sabemos porque el mundo no puede evitar pasar de largo sin pararse a contar su historia, su batallita de vida inmortal, yo me cansé de tanta historia, de tantas guerras por unos ganadas y por otras perdidas, perder o ganar, de eso trata el mundo en su mayor esplendor; no veo la correcta diferencia entre esas dos modalidades de persona: perdedor y ganador, pues el que pierde está ganando un fracaso más y el que gana siempre fracasa ante su egocentrismo antes de morir. La vida carece de sentido, es lo que pretendo decir, a lo mejor no lo has comprendido, nunca has sido de captarlas al vuelo, tampoco has sido de los que atienden ante las responsabilidades, pero ello no te quitaba encanto, pequeño, ojalá las carencias quitaran la magia de los más afortunados. Has crecido algún centímetro, te noto más alto, puede ser el corte de pelo, quizás, no sé, no se me da bien aparentar que las cosas insignificantes realmente me preocupan. Hace tiempo te perdí, primero te gané, fué un pulso difícil, el amor y yo somos enemigos desde siempre, vivíamos en el mismo edificio y nos gustaba el mismo chico, eras el afortunado, como no, y bueno, fuiste mío. Pasado, cada verbo escrito en pasado refleja el amor olvidado o tan solo apartado, o a lo mejor viviente. Futuro, de eso ya no nos queda nos lo bebimos con el chupito a media noche ante la luna blanca de necesidad. Presente, y lo que el corazón dicta el cerebro lo hace callar, si te quiero o te querré es cosa mía, si me quieres o me quisiste, ya incluye un pasado pisado.
Tu pequeña admiradora.
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