Salir, beber, el rollo de siempre, meterme mil rayas, hablar con la gente, llegar a la cama y... ¡Joder, que guarrada sin ti! Voy que ni toco el suelo y espanto hasta a las nubes, no sé si son tus besos o este tripi que me sube.
sábado, 25 de febrero de 2012
De repente.
Todo es perfecto, va de maravilla. Pero de repente la vida da un giro inesperado, pierdes el rumbo. Se para. Te sorprende. Te das cuenta de que las cosas cambiaron al cien por cien, que nada es, ni será lo mismo. ¿Qué haces? Asimilas el cambio y sigues adelante. Y es que no hay mejor desprecio que no hacer aprecio.
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