Salir, beber, el rollo de siempre, meterme mil rayas, hablar con la gente, llegar a la cama y... ¡Joder, que guarrada sin ti! Voy que ni toco el suelo y espanto hasta a las nubes, no sé si son tus besos o este tripi que me sube.
viernes, 26 de agosto de 2011
Stop.
Y cuando por primera vez sientas el impulso de hacerlo, piensa, rebobina y piensa, por que, y de que te sirve hacerlo. Te mejorará las cosas? No. Arreglará tus problemas? Nunca. Te beneficiará? Claramente, no. Entonces, espera, piensa, y detente. No hagas algo de lo que te puedas arrepentir.
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